Un Nuevo hermanito

8 de septiembre 2025

Ese día los abuelos regresaban a Mérida.

Habían estado varios meses de vacaciones en Cancún. Juegos, primos, hoteles, excursiones, piscinas y mucha diversión. Era hora de volver a casa pero una llamada los detuvo y cambiaron los planes. Victoria se había ido a la escuela y su mami tenía consulta con la doctora para ver cómo estaba “Bebé”.

Cuando la revisó le dijo que no podían esperar más.

Sorprendido y emocionado su papi nos habló:

  • ¿Dónde están? ¡No se vayan, hoy va a nacer el bebé! ¿Pueden buscar a Victoria al cole?
  • ¡Ay Walti!, ¿otra vez con las bromas?
  • No es broma mami, la Dra dijo que ya Isis no tenía líquido y el niño tiene que nacer hoy.
  • ¿De verdad? Ok, ok, no te preocupes, nosotros vamos por la niña.

Llegamos a la escuela muy temprano y a Victoria le sorprendió que la llamaran de las primeras. Cuando me vio corrió y le dije: adivina, adivina! ¿Por qué estamos aquí?

  • Voy a comer a tu casa? Preguntó sonriendo.
  • Sí, sí, y algo más: ¡tu hermanito ya va a nacer!
  • ¡Quéeeeeeeeeeeeee! ¿Yaaaaa? La sorpresa y la emoción transformaron su carita noble y tierna y un abrazo fuerte nos unió.

Caminamos hasta el coche donde un mensaje cariñoso de sus papis y algunos globos azules y amarillos y un cartel de “es Niño” la esperaban. Mientras aguardamos su llegada platicamos, reímos, comimos, jugamos, jugamos, y jugamos y cuando avisaron que ya Nicolás estaba fuera de la panza compramos flores y nos alistamos para ir a conocerlo.

¡Qué mal no poder verlo el primer día! y es que como nació un poquito antes necesitó ayuda con tantito oxígeno. Pero por suerte el pequeño es fuerte y se recuperó muy pronto.

Al día siguiente todos estábamos muy contentos! Ya pudimos cargarlo! Victoria emocionada lo recibió en sus brazos. Sorprendida casi incrédula no dejaba de mirarlo. Su rostro hablaba de un torbellino de emociones. Estaría feliz y confundida al mismo tiempo. Quienes tenemos hermanos a veces sentimos celos y algunas dudas. Esas dudas son como sombras pegajosas, pero desaparecen con el paso del tiempo: cuando descubrimos que a los padres les sobra el corazón para darle amor a todos sus hijos (incluso si fueran millones). Entonces nos sentimos seguros y a nuestro alrededor sólo vemos luz y alegría.

Nicolás llegó a su casa y claro que para Victoria, al principio, fue difícil.

Hasta ese momento había tenido toda la atención de sus padres. ¿Por qué llegaba un ser minúsculo y llorón que reclamaba la teta de su mamá, las miradas de su papá y los brazos de ambos todo el tiempo? ¡No era justo!

Por suerte ella sólo se sintió así en la primera etapa. Es especial: intenligente, cariñosa y alegre y rápido supo que ella y su hermanito son los regalos más hermosos que han recibido sus papis y toda la familia. Además, ser hija única es más aburrido. En una familia grande ¡la diversión está garantizada!

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